Cada detalle, cada elemento que conforma el vino es importante para la conservación y la calidad del vino. Hay un largo camino y muchos condicionantes antes de disfrutar del producto final que se servirá en la copa. En el tema que vamos a tratar hoy, cuál sería la mejor opción para cerrar un vino, vamos a explicar los distintos tipos de cierre que existen.
A lo largo del siglo XVII empezó a utilizarse el tapón de corcho para las botellas de champagne, idea que se le atribuye al monje Dom Pierre Pérignom al detectar que este material evitaba que el carbónico de la segunda fermentación en botella expulsara el cierre. A posteriori, su uso se extendió también para los vinos tranquilos.
Por ello vamos a tratar este material, tapón de CORCHO natural, como primera opción, además de la obviedad de evitar que el vino se escape de la botella, la mayoría de nuestros Jokers conocerán también que esta barrera física impide la entrada de oxígeno favoreciendo la conservación del vino evitando así su oxidación.
¿De dónde viene el corcho? Se extrae del alcornoque y tarda en formar su corteza 9 años, siendo la primera extracción a los 30 años de vida.
¿Por qué escogemos el corcho? Es nuestro guardián. El guardián del sabor, de la complejidad, de las notas sutiles y de la calidad. Vamos a comentar sus propiedades:
- Sostenibilidad. No es tóxico ni contaminante, es un material cien por cien renovable y no se tala el árbol, sino que se extrae de su corteza. Su huella de carbono es 10 veces menor que cada tapón de plástico y 24 que los de aluminio. Favorece el mantenimiento de las poblaciones rurales.
- Microoxigenación. No permite la entrada de oxígeno, sin embargo, sí que exista una microoxigenación continua del vino gracias a la cantidad de oxígeno almacenado en sus miles de celdas. Esta circunstancia favorece la evolución progresiva de los aromas, siendo estos más complejos (enlaces fenólicos) y ayuda al vino a terminar de madurar dentro de la botella. Hace poco se ha descubierto un enlace fenólico que se denomina “corlinks”.
- Impermeabilidad. Esta condición protege al vino de cualquier agente externo para facilitar su reposo y tranquilidad durante la maduración. Es impermeable a líquidos y prácticamente impermeable a gases gracias a la suberina y las ceras presentes en la constitución de sus células.
- Flexibilidad. Este material se expande y contrae debido a los cambios de presión y temperatura, sin deformarse ni perder sus propiedades aislantes. Es válido para todo tipo de botellas.
¿El corcho habla? Sí, si le prestamos atención nos daremos cuenta de toda la información que nos facilita. Tan sólo debería estar manchado en su base, por lo que si estuviese impregnado por más zonas nos dará la señal de que se ha producido una fuga (pérdida de contenido y posible intoxicación del vino). Si está correcto y el color de la base es púrpura y brillante estamos ante un vino joven y si fuera más oscuro y apagado, nos encontramos ante un vino de mayor evolución. Otra manera de expresarse es a través de la forma del tapón, este debería ser uniforme y en el caso de mostrar bultos nos indica que ha sufrido fuertes cambios de temperatura que pueden haber afectado al vino. Por último, el tamaño sí importa.
¿Debemos oler el corcho? Sin duda, debe oler simplemente a vino, ninguna nota de humedad, vinagre o moho. Este dato es importante pero no garantiza que el vino no esté estropeado.
Te explicamos los diferentes tipos de corcho que existen
Ahora vamos a enumerar los diferentes tipos de corcho que existen además del descrito anteriormente:
Tapón de corcho natural multipieza, es la unión de dos o más piezas, más delgadas, pegadas con una cola que está aprobada para ser utilizada en contacto con alimentos. Son tapones hechos de corcho insuficientes para la fabricación de tapones naturales de una única pieza, tienen densidades más elevadas y suelen usar en botellas de gran formato, puesto que exigen calibres de tapones más grande.
Tapón de corcho natural colmatado, son tapones de corcho natural con los poros (lenticelas) rellenados exclusivamente con polvo de corcho, resultante de la rectificación y acabado de los tapones naturales y fijados con una cola a base de resina y caucho natural o una cola a base de agua.
Tapón de corcho aglomerado, fabricado a partir de granulados de corcho derivados de los subproductos resultantes de la producción de tapones naturales. Las sustancias aglutinantes utilizadas para enlazar el granulado de corcho son aptas para su uso en materiales en contacto con alimentos. Cada lote es completamente homogéneo y son una solución económica que asegura un cierre perfecto por un período no superior a los 24 meses.
Tapón técnico, constituido por un cuerpo de corcho aglomerado muy denso, con discos de corcho natural pegados en los extremos 1+1 o en el extremo 2+0. Son partículas de corcho natural unidas con productos que han sido aprobados para su contacto con alimentos. Sus ventajas son una mayor consistencia y control de calidad, reduciendo el riesgo de defectos y permitiendo de igual manera la microoxigenación necesaria para su evolución. Es bastante homogéneo, químicamente muy estable y mecánicamente muy resistente. Ideal para vinos que van a ser consumidos en dos o tres años y son los empleados para los vinos espumosos.
Abandonamos el corcho y cambiamos al cierre con tapón SINTÉTICO. En los últimos años han surgido como alternativa, cogiendo mucho protagonismo debido a la problemática de los corchos naturales con el famoso TCA, ese hongo que desarrolla en el vino aromas y sabores muy desagradables. Este tipo de tapón está fabricado con materiales termoplásticos de alta calidad.
En cuanto a sus ventajas, al ser un material inorgánico evita las infecciones por hongos, ofrecen una mayor durabilidad y consistencia. Permite un mejor control del vino dentro de la botella y facilita el almacenaje ya que pueden colocarse en posición vertical sin tener que estar en contacto para mantener su humedad.
Sin embargo, su consistencia y falta de elasticidad hacen que no son capaces de conseguir la microoxigenación necesaria para vinos que necesitan una larga evolución, por ello suelen emplearse para vinos que no van a pasar mucho tiempo en botella, vinos de consumo temprano donde se mantenga la frescura y los sabores frutales.
Por último, hablaremos de la opción menos atractiva para los puristas del vino. Esa opción con la que, en muchas ocasiones, se han descartado vinos al llegar a la mesa con este tipo de cierre. Efectivamente son los tapones de ROSCA. Su uso es mucho más reciente que el corcho, se ubica en 1950 y fueron algunos enólogos de Australia y Nueva Zelanda los primeros aventureros en embotellar vinos de gama media/alta y no tan solo vinos baratos. No descartemos la rosca sin leer un poco sobre ella. Las roscas modernas, las que se están fabricando hoy en día, se hacen con diferentes niveles calculados de ingreso de oxígeno. El material empleado suele ser aluminio y con un revestimiento interno hecho de plástico para evitar su oxidación o la alteración del vino.
Destacando sus ventajas principales:
- Organolépticas
- Practicidad
- Sostenibilidad
- Económico
- Menor uso de azufre
Son completamente inertes y no transmiten ningún tipo de olor o sabor, por lo que se evitan los malos y sobre todo las molestas notas a humedad ya que no existe la posibilidad de que el vino se intoxique con TCA.
Facilitan su almacenaje y nos olvidamos del sacacorchos con el consecuente ahorro de tiempo que eso supone y la facilidad de apertura para todo el mundo. Ya no está el miedo de “abre tú la botella que no quiero que se me rompa el corcho”, además de posibilitar su consumo en cualquier lugar.
Son reciclables, aunque no biodegradables.
Y por último mantienen la frescura y todo el sabor de la fruta cuando son totalmente herméticos, utilizados para vinos más jóvenes y de poco recorrido. Pero también existen ya los screwcrap que permiten la microoxigenación, por lo que aquellos vinos que deben hacer aún un largo descanso en botella hasta su consumo también pueden tener este tipo de cierre acabando con el gran mito de estos tapones.
En resumen, hay muchos vinos para hacerles la rosca, pero sin duda es muy difícil desbancar al corcho natural como rey ligero, impermeable a gases y líquidos, elástico, biodegradable y excepcional aislante tanto térmico como acústico. El corcho natural, es naturalmente, el “Custodio de nuestro Tesoro”. Nuestra última opción serían todos los tapones de corcho no natural.